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MOCHALES

Te lo pido sin condón

-Por favor, sin condón.

 

-De eso nada.

 

-Pero si estoy limpio.

 

-Ya… eso decís todos.

 

-Qué pasa, ¿es qué eres tú la que está infectada?

 

-¿Infectada de qué? ¿Estás loco?

 

-Entonces confía en mí.

 

-Te conocí hace dos horas. Qué pasa, ¿qué sólo follas conmigo?

 

-Sí, es verdad. Follo con más gente. Pero siempre con condón.

 

-Ya. Por eso me dices sólo a mí que sin.

 

-Porque tú eres especial.

 

-No me vas a convencer.

 

-Te lo ruego. Que con se me baja.

 

-Y a mí sin se me cierra.

 

-Lo dudo mucho, déjame probar.

 

-¡Para! He dicho que con condón.

 

-Tendremos un problema.

 

-¿Por qué?

 

-Porque no tengo condones.

 

-Entonces no follamos.

 

-Si te pones así los busco; que a lo mejor me queda alguno por ahí.

 

-No me mientas.

 

-Y tú no dilates este acto, que se me baja.

 

-Y a mí, te repito, se me cierra.

 

-Eso quiero comprobarlo.

 

Tras ponerme el condón y usarlo, y después de una lucha fratricida para que no perdiera la erección, Dana aceptó a posteriori mi real oferta. Y esta vez sin que yo la insistiera.

 

-Quítatelo, quítatelo, que no te siento bien.

 

Para demostrar la esquizofrenia de este país, acabé desovando en su interior. Ella cerró mi salida colocando sus patitas a modo de alicates contra mi culo. Yo tampoco es que forzara por largarme, sea dicho.

 

-¿Estás seguro de que estás limpio?

 

-Más que una rosa en primavera.

 

-¿Crees que me quedaré preñada?

 

-No lo creo. Los polvos son como la lotería: cuanto más juegas más probabilidades tienes. Y tú y yo acabamos de empezar.

 

-Tengo miedo.

 

-Pues ve a ducharte.

 

-Quiero irme a casa tranquila. Dime que no haces esto regularmente.

 

-La verdad: no es la primera vez que me corro dentro de alguien aunque sí es la primera vez que una persona que se niega a follar sin condón me tapona la salida cuando voy a eyacular sin.

 

-¡Por eso te dije con condón! Porque me conozco. Y en medio del clímax pierdo los papeles.

 

-Yo, afortunadamente, los pierdo mucho antes. Así nunca me sorprendo de mí mismo.

 

Verla vaciarse el pubis fue una postal recomendada. La bañera y mi princesa, y mi toalla empapada de todo tipo de sustancias. La besé y se durmió. Luego, con la mañana, echamos otro. Por supuesto sin condón y eyaculando dentro. Que cometido el delito mejor darse otro chapuzón en el riesgo. 

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