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MOCHALES

BOMBA ATÓMICA EN EL CARREFOUR CON FINAL FELIZ

China es ya tan torpemente occidental que hasta los Carrefour se cuentan por docenas. Antes que el tanga o el tampón los franceses pasilleros han incrustado sus demenciales macro mercados para que el chino torpón machaque a más no poder el legado de Confucio. Y resulta cuento menos curioso observar a la canalla embestida de miles de locales que se empujan entre ellos en pos de lo nuevo, de lo guay, de lo diferente. Venden desodorantes a porrillo como champús de diversos etiquetados sin obviar geles y demás productos lascivamente higiénicos. Y la sorpresa es, sin lugar a dudas, que una buena parte de los chinos supuran mierda día y noche ante la falta de limpieza básica.
Una puta con pantalón militar me llevaba empujando con su puto carro como diez minutos por lo que decidí introducir en su medio de carga y transporte una botella de aceite de oliva español de más de veinte euros. Sin que se diera cuenta. Con un poco de suerte la muy mema se la habrá llevado a casa. Misión cumplida: molestar, hacerle gasto y colaborar con la causa. La pena es que la pre obesa militarizada difícilmente sabría utilizar el contenido del aceite de oliva.
Pasé por la pescadería donde señoras de fea presencia golpeaban pescados congelados para sacarles el hielo y así pagar menos. El bonito detalle de economía de supervivencia tenía una importante errata: el suelo era un barrizal y a treinta menos de distancia se olía a pescado podrido. Pero en China el pestazo no es molesto. Sólo hace falta salir a sus putrefactas calles para entender que el desodorante o el ambientador nunca serán negocio en Podrilandia.
Esperé en la caja mucho tiempo a causa de la importante apariencia de recién atiborrada a barbitúricos de la cajera, lerda, lenta y casualmente con el pelo sucio y costroso. Para terminar de joderme el día una lista se me intentó colar. Yo, poseído por gestos infernales, la agarré del hombro –sacándole la hombrera- y la recoloqué tras de mí no sin antes haber soñado con su muerte en directo.
Salir de una convalecencia por heridas diversas de arma blanca te hace pensar mucho. Demasiado. Y aún dolorido soñé con que algún sabio país matara dos pájaros de un tiro atacando a China y a los vergonzantes Carrefour. Todos fallecidos y un centro comercial menos. La bomba atómica nunca soñó ser tan eficaz.
¿Y qué hacía yo en el Carrefour? Muy fácil. Si uno desea comprar gasa y productos de parafarmacia tiene que ir, sin duda, al centro maquiavélico con el que los franceses dominan el mundo de la alimentación: el Carrefour. En caso contrario, enfermedades infecciosas aparecerán por cada recoveco de los insulsos que se enfrentaron a la lógica.
Antes de llegar a casa pasé por una peluquería. El haberme visto cerca de la muerte me ha hecho más efectivo, más concreto. Puse los doscientos yuanes sobre la mesa y me corrí en su boca. Esta era algo fría pero yo acabé igual. Tuve que abrir el paquete de gasas ya que mi glande no se merecía ser tocado por ese tristemente húmedo rollo de papel higiénico a medio acabar.

-¿Y todas esas heridas? ¿Te han intentado matar?
-Sí. Hu Jintao. Tu presidente.
-Mi presidente no pierde el tiempo con tipos como tú.
-Da igual. Tu presidente ha formado a una generación que se lava poco, lee menos pero es capaz de atentar contra el que se meta contra China.
-¿Y para qué te vendas la polla?

Hablaba aún con las comisuras blanquecinas. La higiene no es patrimonio de estas tierras. Me marché echando la vista atrás ya que la otra traga-traga comía noodles en bragas descoloridas. A la vez veía la tele. Todo esto con la puerta abierta para que tipos como yo, doloridos y solitarios, puedan venir a soltar toda su ira en las bocas que segundos antes bebían sopas.

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7 comentarios

Chino Chano Escoria -

Oscense, perdedeor. Chino Chano Mierda.

Chinitis -

Chino-Chano muerto de hambre, looser, vendido, saco a la profesión. Chinitis ejemplo.

Chinochano -

Vaya vaya, así que te han dado un navajazo en China, de ahí tu profundo odio hacia los chinos y tus ataques verbales... Comienzo a entenderte mejor.
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Anónimo -

Te invitan a su casa, y tú a criticarles.
Desde luego, qué pena la tuya, que estás donde no quieres.
Supuras casi tanta sinofobia como tu maestro David Jiménez.

The Foss -

Bienvenido.

A cuidararse que no se andan con tonterías...

sonia -

Joaquín, hazle caso a Pepechen, estás dejando que un chino (entre millones)te haga daño no solo fisico sino moral.

Pepechen -

No se si me he perdido un capítulo pero en vez de hablar por segundas, terceras y quintas harias bien en contar en un lenguaje que todos entiendan lo que te ha pasado y así a lo mejor lo purgas y puedes dejar el goteo quejoso que te aflije.

Se te nota quemado y quizás te convengan unas vacaciones, pon distancia entre tu nariz y el cuadro, aunque sea unos centímetros.

Lo que sea que fuera parece que de momento no te ha provocado una reflexión seria pues vuelves con una carga redoblada de bilis y tu receta habitual de 17 tazas de Cal, media de arena, análisis vuelta y vuelta y un espolvoreado de mala baba.

Con todo, por supuesto que defendemos tu derecho a defecar con total libertad, tu caso no es nuevo, no es el primero y seguro no será el último pero en tu caso solo veo dos posibilidades: O estudias la Historia de China hasta que tu conocimiento pese casi lo mismo que tus pelotas o vete a un país que te inspire optimismo, preferiblemente uno ya hecho, escandinavo quizás para escribas desde su fria pulcritud de la nostalgia de la peluquería roñosa donde descargabas tus miasmas.
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