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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://mochales.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>MOCHALES</title><description>Tras mucho tiempo sin contar mis andanzas vuelvo. Y ser&#xE1; para quedarme. China desde la entrepierna: gu&#xED;a para adultos y enfermos&lt;br /&gt;Para contrataci&#xF3;n o insultos personalizados: mahonesconhache@hotmail.com</description><link>https://mochales.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Shakshuka</title><link>https://mochales.blogia.com/2013/080401-shakshuka.php</link><guid isPermaLink="true">https://mochales.blogia.com/2013/080401-shakshuka.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <p>Impostora como los que montaron la casa de apuestas en la prodigiosa El Golpe, Judith me com&iacute;a la oreja con una aseveraci&oacute;n que se convirti&oacute; en molestia: el genocidio jud&iacute;o en el que su abuelo fue asesinado.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Siempre he sentido especial hast&iacute;o por los que muestran sus cartas m&aacute;s negativas sin necesidad de jugar una partida. Me molestan especialmente los espa&ntilde;oles que me hablan de sus familiares enterrados en cunetas mientras se van al Parque Acu&aacute;tico con sus hijos, aut&eacute;nticos mindundis, que s&oacute;lo esperan el testigo para continuar con una lucha enfermiza en donde uno acaba viviendo la vida de sus abuelos si no de sus tatarabuelos.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Judith, jud&iacute;a de libro, me hizo pedir una raci&oacute;n de Shakshuka s&oacute;lo porque era un plato de la cocina jud&iacute;a.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Oye, yo no vivo en Asia preocupado por encontrar tortilla de patatas o garbanzos con bacalao.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Hay que apoyar la causa.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Apoyar la causa?</p> <p>&nbsp;</p> <p>Y as&iacute; se qued&oacute;: tan fresca; despu&eacute;s de haber soltado su retah&iacute;la de inconsciencias basadas en la aceptaci&oacute;n de un estereotipo heredado en donde uno nunca sabe si por lo que lucha existe o existi&oacute; en las vidas de unos antepasados que ni est&aacute;n en el cielo ni en el infierno, sino en el cementerio. Luego acept&oacute; una ensalada mixta, no sin antes aclararme que &ldquo;nada de carne, que esta ma&ntilde;ana desayun&eacute; queso&rdquo;.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Qu&eacute; queso?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Roquefort. Importado.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Ya claro, no iba a ser Roquefort tailand&eacute;s.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Me refiero a que era del bueno.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Y t&uacute; qu&eacute; ves m&aacute;s complejo, &iquest;comer en un mismo d&iacute;a y no a la vez, carne y queso, o desayunar Roquefort? Al menos lo untar&iacute;as en pan, &iquest;no?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-No, a pelo.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Y a pelo se la met&iacute;, descubriendo que el hecho de no haber pasado por la circuncisi&oacute;n no fue detalle para que se detuviera sino para salt&aacute;rselo, cuando jud&iacute;os tipo como ella, que no pueden mezclar carne y l&aacute;cteos en un mismo d&iacute;a, s&iacute; son capaces de interiorizar el placer sexual con mayor facilidad que las ganas culinarias.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Sabes que las religiones no sirven para nada?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Lo dices porque no me ha importado hacer el acto con uno no operado?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-No, lo digo porque te la he metido sin cond&oacute;n, se&ntilde;al de que el placer y el riesgo superan a esas herencias complejas basadas en libros escritos hace siglos.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Qu&eacute; quieres decir?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Que te ha importado lo mismo saltarte las reglas del juda&iacute;smo que pillar sida o ven&eacute;reas de temporada.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Me quieres decir que me has pasado algo?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-No, te quiero decir que al humano s&oacute;lo le une el placer extremo, el riesgo; somos veros&iacute;miles ante nosotros mismos, no antes leyes interpuestas; somos lo que sentimos y no lo que seguimos.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Luego se march&oacute;. No sin antes vomitar la raci&oacute;n de Shakshuka, que desgraciadamente fue su manera de expresar el mal. Antes de cerrar la puerta de un portazo la incit&eacute; a devolverme el semen, que al igual que ese plato de la cocina jud&iacute;a, lo hab&iacute;a generado yo, lo primero desde mi bolsillo y lo segundo desde las cercan&iacute;as del mismo: la huevera.</p> <p>&nbsp;</p> <p>No soporto las idioteces religiosas. Sobre todo cuando los que la proclaman la apartan de las religiones y las intentan acercar (horadar) a un sentimiento del pueblo. Que no hay peor herencia que la que te deja sin bienes inmuebles sino con calderilla, un par de apellidos y algo a lo que seguir porque s&iacute;, porque lo dijo pap&aacute;, y a &eacute;l se lo coment&oacute; el abuelo, y a &eacute;ste le oblig&oacute; su padre, y as&iacute; hasta Mahoma.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Luego me duch&eacute;, eso s&iacute;, verificando que Judith, de gaznate amplio, hab&iacute;a sido capaz de engullir mi cilindro en el mismo trozo de cuello que luego vomitar&iacute;a esa raci&oacute;n de Shakshuka en la que me molest&oacute;, por alcoh&oacute;lico, el que vinieran posados sobre ella dos huevos pochados. Que mi h&iacute;gado ya no est&aacute; para tantos trotes.</p>]]></description><pubDate>Sun, 04 Aug 2013 15:03:00 +0000</pubDate></item><item><title>Jirafa</title><link>https://mochales.blogia.com/2013/071901-jirafa.php</link><guid isPermaLink="true">https://mochales.blogia.com/2013/071901-jirafa.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <p>Llegu&eacute; al portal de su casa agarr&aacute;ndola como un poseso; y no por intenciones manoseantes sino por ayudarla a no romperse la crisma contra cualquier escal&oacute;n de unas escaleras convertidas en punzones amenazantes, que cuando ella resbalaba mis tendones cruj&iacute;an como esas chocolatinas de gasolinera que hacen la vida f&aacute;cil de los que no aman sus vidas. Y adem&aacute;s les regalan no s&eacute; qu&eacute; cosas.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Luego lleg&oacute; el chorrazo, desprevenido, que no me aturdi&oacute; tanto por lo visible sino por el sonido: un torrente de orina despiadada que descend&iacute;a por ambos lomos de su digno cuerpo con el prop&oacute;sito de encharcar la entrada de su hogar que yo me dispon&iacute;a a desvirgar con las llaves que acaba de sacar de su bolsillo tambi&eacute;n humedecido de esa lluvia dorada que sabe mejor cuando te la preparas y no cuando te la planta una mujer sin previo aviso homenajeando a las jirafas africanas. Apestaba a meada y yo a&uacute;n sent&iacute;a algo por ella en un colmo enfermizo que no me hizo retractarme en mis primerizas intenciones, que como todo el mundo sabe siempre son tan simplista como animalescas.</p> <p>&nbsp;</p> <p>He visto muchos documentales porque las tardes muertas a los quince a&ntilde;os no se pasan esnifando, siquiera bebiendo. Pero esa cascada de orina, que como una visi&oacute;n milagrosa salida de sus muslos me dej&oacute; perenne a su imagen, me ha afectado de tal manera que me pas&eacute; la ma&ntilde;ana siguiente, cuando march&oacute; de su casa para ir al trabajo dej&aacute;ndome con las llaves y la cabeza afectada, como un enfermo mental, olisqueando unas bragas empapadas y unos pantalones acartonados refugio nasal de una mil&eacute;sima parte de lo que una buena moza, con estudios, puede llegar a lanzar por su vagina cuando anda atropellada de alcohol y morosa de descanso.</p> <p>&nbsp;</p> <p>No la hice el acto por defecto de f&aacute;brica. Que tras enjuagarla al rato de enjabonarla, sufr&iacute; esa tendencia de los pobres de sentimientos que no se atreven a horadar lo cuidado. Por lo que mientras ella roncaba como un asilo lleno de viejos hasta la bandera, pas&eacute; a conectarme a internet, mira t&uacute; por d&oacute;nde, buscando meadas en la red, o sea, p&eacute;rdidas de orina que se van por las redes de pescar, por los vicios de los que no sabemos c&oacute;mo detener esta mara&ntilde;a de ideas enfermas.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Eyacul&eacute; semen, que ya fue un acierto, ya que si me llega a salir pis del glande hubiera tenido que llamar a Alcoh&oacute;licos An&oacute;nimos, al menos, para saciar ese dilema que nos queda a todos los borrachos, que tras beber sin parar nos creemos m&aacute;s de lo que somos, muchas veces menos.</p> <p>&nbsp;</p> <p>A la ma&ntilde;ana siguiente dijo no recordar nada; pero al rato me dio las llaves de su casa con la idea de devolv&eacute;rselas y volver a vernos. Pero claro, &iquest;qui&eacute;n queda dos veces con una tipa que se te mea encima en plena escalera? &iquest;Acaso uno desea enamorarse de una persona treinta&ntilde;era con incontinencias que ya avisan de la inundaci&oacute;n a la vejez?</p> <p>&nbsp;</p> <p>Creo que la bes&eacute; al despedirse. Porque la caballerosidad no deja espacio a las p&eacute;rdidas de orina. Al tomarme el caf&eacute; en el bar m&aacute;s cercano a su casa divagu&eacute; con la posibilidad de que todas las mujeres del mundo, al mamarse y llevarte a sus casas, se te mean vestidas, de frente, a catarata. Pero tras diluir la ilusi&oacute;n ped&iacute; la cuenta. Eran dos d&oacute;lares. Que el caf&eacute; cada d&iacute;a est&aacute; m&aacute;s caro. Como follar con extranjeras expatriadas y bien pagadas en un sudeste asi&aacute;tico convertido en aut&eacute;ntico orinal de Occidente.</p>]]></description><pubDate>Fri, 19 Jul 2013 01:13:00 +0000</pubDate></item><item><title>Entrevista</title><link>https://mochales.blogia.com/2013/070501-entrevista.php</link><guid isPermaLink="true">https://mochales.blogia.com/2013/070501-entrevista.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <p>-Mochales&hellip; &iquest;O debo llamarle Rodrigo?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Siempre que me llame de usted haga lo que le venga en gana.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;D&oacute;nde naci&oacute;?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-En un suburbio.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Sabe nadar?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Desde los ocho a&ntilde;os.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Cu&aacute;ndo perdi&oacute; la virginidad?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Cuando me introduje el cepillo de dientes por el ojete. Deb&iacute;a tener catorce a&ntilde;os. Creo que estuve una semana sin lavarme los dientes. Fue prematuro. Aunque acertado.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Cree en el amor?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Siempre que haya un abogado de por medio.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Tiene hijos?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Si los tuviera ya habr&iacute;a cambiado.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Qu&eacute; le dice su madre?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Que recapacite. As&iacute; desde que aprend&iacute; a nadar.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Y su padre?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Es mudo.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Mudarse a China fue una decisi&oacute;n acertada?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-La mejor de mi vida.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Pero usted la odia?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Realmente la amo. Lo que pasa es que nadie me entiende.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Por qu&eacute; alardea de pillar ven&eacute;reas?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Si los excesos de placer te conducen a la meta, que en s&iacute; es el placer extremo, es normal que una gonorrea sea un &eacute;xito. A ver, si debes correrte muchas veces dentro para ser padre y lo consigues&hellip; es lo mismo que pillar una ven&eacute;rea. Nadie la pilla a la primera. Por eso reconozco en sus caras el placer, aunque deban rascarse a hurtadillas. Es como coger una cirrosis sin haberle dado a la botella: un aut&eacute;ntico drama; un fracaso en toda regla.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Cu&aacute;l es tu plato preferido?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-El atascaburras.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Y tu vino?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Cualquier Oporto o Jerez.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Dices que meas sentado?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Siempre. Incluso en ba&ntilde;os p&uacute;blicos deteriorados sin tapa.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Lluvia dorada?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Directamente a la boca.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Necrofilia?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Nunca. Si no hay conquista no hay erecci&oacute;n.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Coprofagia?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-No&hellip; &iexcl;Y mira que lo intent&eacute;!</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Es muy t&iacute;pico tirarse a la amiga o la prima de la novia, &iquest;y a la madre?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Las que pillo a estas alturas poseen madres pre mortecinas. Y ya le he dicho que no me gusta la necrofilia.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Ha ejecutado el sexo con hombres?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Hombres con pechos. O mujeres con polla. Elija usted mismo.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Le veremos alg&uacute;n d&iacute;a en la televisi&oacute;n?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Si acaso en el cine. Pero s&oacute;lo si me pudiera interpretar a m&iacute; mismo.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Un pa&iacute;s?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Dos: Jap&oacute;n y Murcia.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Murcia?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-De aqu&iacute; a nada ser&aacute; un Estado. Ya ver&aacute;s.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Le gusta la m&uacute;sica?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Si volviera a nacer ser&iacute;a cantante, compositor y guitarrista o bajista.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Por?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Por cambiar.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Taxi o autob&uacute;s?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Tuk-tuk.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Champ&aacute;n o cava?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Si no te sales de estas estupideces, paramos.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Hay gente que pagar&iacute;a por ver su cara.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Yo pago por follar.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Desde cu&aacute;ndo?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Desde que tuve relaciones asentadas.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Por?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Por comparar.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Es curioso?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-M&aacute;s bien cotilla.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Qu&eacute; es lo m&aacute;s bonito que le ha dicho una mujer?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Te pareces a tu madre.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Alg&uacute;n otro halago?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Este dent&iacute;frico te va mejor para lo del aliento.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Y usted a ellas?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Al fin no te huele el co&ntilde;o a jab&oacute;n.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Si fuera pol&iacute;tico?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Dimitir&iacute;a.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Y si fuera puta?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Ser&iacute;a callejera sin chulo. Expuesta a los mayores riesgos, que en s&iacute; son las mayores posibilidades de crecer.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Su peor momento.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Cuando ped&iacute; agua con gas, italiana, y me dieron soda.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-En serio.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Aparte de eso, cada vez que me desenamoro dentro de la relaci&oacute;n. Es como vivir con una prima lejana.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Cu&aacute;ntas veces has dicho &lsquo;te quiero&rsquo;?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Cada vez que he amado. Y bastantes veces de las que me he acostado por dinero. Que por cierto, en mi caso s&iacute; es acostarse, porque suelo dormir con ellas tras la aspersi&oacute;n.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Te gusta el f&uacute;tbol?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Cada vez menos. Yo era lateral derecho, hasta los quince a&ntilde;os, y nadie me daba bola. En todos los sentidos.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-La muerte.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Necesaria y esperada.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Lees?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Cuando no estoy borracho, follando, durmiendo o trabajando. O sea, casi nunca.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Usted ser&aacute; de Bukowski, &iquest;no?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-S&oacute;lo leo diccionarios.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Cree que el list&iacute;n de tel&eacute;fonos era un libro?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-De hecho fue la &uacute;ltima vez que los ciudadanos an&oacute;nimos pertenec&iacute;an, en cierto modo, al mundo de la literatura. Yo llegu&eacute; tarde a ello. Pero el nombre de mi padre sali&oacute; impreso, al menos, quince a&ntilde;os. Y me enorgullec&iacute;a encontrarlo.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Pero me dijo que era mudo. &iquest;Para qu&eacute; ten&iacute;a una l&iacute;nea de tel&eacute;fono?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Porque en esos a&ntilde;os las se&ntilde;oras no participaban en lo p&uacute;blico y notorio.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Qu&eacute; recuerdos tiene de la escuela?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-El patio estaba en cuesta abajo, la comida era penosa, los profesores malignos, y los compa&ntilde;eros apestaban a Nenuco.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Su primer beso.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Con lengua. Se llamaba Mara. Fue en los ba&ntilde;os del colegio. Entr&eacute; a clase tan engordado que el profesor me ech&oacute; sin causa alguna. La puta envidia espa&ntilde;ola.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Le suele oler la axila?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Con desodorante no.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Y los pies?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Fungusol.</p>]]></description><pubDate>Fri, 05 Jul 2013 01:05:00 +0000</pubDate></item><item><title>Maduras</title><link>https://mochales.blogia.com/2013/062101-maduras.php</link><guid isPermaLink="true">https://mochales.blogia.com/2013/062101-maduras.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <p>Bar de ejemplares mesas, sof&aacute;s reconfortantes y sillas con respaldo, cuando dos maduras &ndash;ni si quiera eran maduritas- se me sientan junto a mi taburete, que para m&iacute; el bar es el orgasmo del alcoh&oacute;lico y todo lo dem&aacute;s, agradables momentos donde entablar conversaci&oacute;n con los de siempre, cuando beber lleva obligado lo de acercarte a la sala de motores e intentar tirarte al barman, siempre que &eacute;ste menstr&uacute;e, claro est&aacute;.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Pues eso, que dos cincuentonas en fase de embalsamiento pusieron sus escotillas junto a mi axila, que como vengo diciendo desde hace tiempo, y con la evoluci&oacute;n del ser humano, ser&aacute; el tercer agujero a penetrar en las mujeres y el segundo en el hombre, siempre y cuando el macho aparte su candidez campestre y acepte que horadar su ojete no es ser maric&oacute;n sino inteligente.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Con bolsos de Armani y pintorreadas hasta el extremo de los que miramos a la cara, la francesa se situ&oacute; a mi lado y al suyo una americana de San Francisco que sab&iacute;a lo que se hac&iacute;a, ya que en esa posici&oacute;n esquinada, justo frente a m&iacute;, deb&iacute;a mirar de cara a su compa&ntilde;era de juerga y por ende de frente hacia mi persona, que a&uacute;n tratando de golpear a la tecla, me dejaba escorar el careto a sabiendas de que ser admirado no es mayor pecado que ser ignorado.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Pidieron dos copas de vino blanco, momento en que las somet&iacute; a mi certera pregunta: &ldquo;Siempre es mejor pedir una botella: a copas sale m&aacute;s caro y la belleza de la botella siempre supera a la de una barra marchita y solitaria&rdquo;. Me lo agradecieron tanto que tuve que cerrar el ordenador y ponerme a platicar con ambas, que como posesas de la pasi&oacute;n, acabaron pidiendo no s&eacute; cu&aacute;ntas rondas que dieron sentido a mi pregunta inicial. Aunque a ellas poco les importaba.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Mira &ndash;me dijo la americana de moreno pre-cancer&iacute;geno y cuello como una etapa de monta&ntilde;a del Tour de Francia-, no hemos pedido una botella porque quer&iacute;amos cambiar de bar. Pero tu presencia nos ha hecho cambiar de opini&oacute;n.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Su llegada del ba&ntilde;o, tras tres visitas en media hora, me dej&oacute; tan sorprendido que tir&eacute; de memoria para saber que estaba tratando con occidentales acaudaladas, mantenidas por importantes diplom&aacute;ticos, que no saben c&oacute;mo disfrutar de la vida, sobre todo desde que se quedaron fuera de una liga sexual que las recrimina y aparta. Por ello, y aprovechando otra visita m&aacute;s a los aseos de la francesa, tir&eacute; de momento hist&oacute;rico.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Coca&iacute;na, &iquest;no?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Y de la buena, &iquest;quieres?</p> <p>&nbsp;</p> <p>Y aquello torn&oacute; en un festival pro paro cardiaco en el que tuve la obsesi&oacute;n se saber qui&eacute;n iba a morir antes, teniendo en cuenta que ellas deb&iacute;an darle al asunto -yo desde hace tiempo no- y que las edades, como matr&iacute;culas en las ITV, siempre pasan factura. Pero sorprendentemente yo acab&eacute; de los nervios, taquic&aacute;rdico, mientras ellas parec&iacute;an vivir en un solar de paz, tranquilas como monjas de clausura, manteniendo una conversaci&oacute;n en la que yo hac&iacute;a minutos en la que no pod&iacute;a expresar palabra alguna. Pero como ellas segu&iacute;an dando rienda suelta al di&aacute;logo, lleg&oacute; ese momento crucial que uno s&oacute;lo cree ver en las pel&iacute;culas.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Nos follas en el ba&ntilde;o? &ndash;dijo la americana sin mirarme a los ojos por primera vez.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-A mi la coca&iacute;na me perturba.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Qu&eacute; quieres decir? &ndash;pregunt&oacute; la francesa mientras engull&iacute;a toda su copa de vino blanco de un trago.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Que a m&iacute; con esto se me queda peque&ntilde;a.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Nosotras sabremos c&oacute;mo levant&aacute;rtela.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Ya&hellip; pero no. S&eacute; que lo que me dio. &iexcl;Sigamos hablando!</p> <p>&nbsp;</p> <p>Y en esas se marcharon, dej&aacute;ndome un regusto en la boca complejo, como si yo fuera eunuco y ellas veintea&ntilde;eras. Y claro, recordando a cuantas meretrices de cincuenta me he tirado, a veces s&oacute;lo acostado, a uno se le queda una cara de imb&eacute;cil que casi les pregunt&eacute; por su tarifa, insulto a las que se creen que follar por dinero, cuando llevan toda la vida mantenidas, es un delito o algo a&uacute;n peor.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Volv&iacute; a casa destrozado. Con la nariz taponada y el coraz&oacute;n a diez mil pulsaciones. Pero con los deberes cumplidos; porque hacer un tr&iacute;o con un siglo, adem&aacute;s puesto hasta las cejas, hubiera sido una posibilidad evidente de acabar vomitando en un camastro, que por cierto, nunca podr&eacute; saber si habr&iacute;a sido el m&iacute;o, el de alguna de ellas o el de un hotel.</p> <p>&nbsp;</p> <p>No ped&iacute; sus tel&eacute;fonos, por lo que dorm&iacute; semi tranquilo, escupiendo esputos, y so&ntilde;ando con una vida mejor en las que unas posibles amigas de mi madre se meten, a lo sumo, media dosis de Valium. O Prozac. Aunque quisieran follar conmigo.</p>]]></description><pubDate>Fri, 21 Jun 2013 23:02:00 +0000</pubDate></item><item><title>Semen you soon</title><link>https://mochales.blogia.com/2013/062001-semen-you-soon.php</link><guid isPermaLink="true">https://mochales.blogia.com/2013/062001-semen-you-soon.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <p>No todo lo japon&eacute;s funciona. O eso cre&iacute;a. Al menos mi m&oacute;vil Sony modelo Xperia es un desastre en su parte te&oacute;ricamente m&aacute;s atractiva y novedosa: su pantalla t&aacute;ctil. O son mis obesos dedos los que dificultan la concentraci&oacute;n del tel&eacute;fono o es simplemente lo que pienso: que me han dado gato por liebre en estos tiempos en donde lo moderno dura cuatro telediarios y lo antiguo ya no se arregla.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Enviaba un mensaje en respuesta a una dama sin m&aacute;s intenci&oacute;n que volverla a ver con un saludo educado (See you soon) cuando cada vez que comienzas una palabra aparecen memorizadas las que m&aacute;s has usado. Sorprendentemente cada vez que escribo la s&iacute;laba &lsquo;se&rsquo; aparece &lsquo;semen&rsquo;, diagn&oacute;stico claro de mis andanzas y preferencias en esta vida; pero de una manera injusta la palabra salt&oacute; a la pantalla y el mensaje se envi&oacute;. Juro que presion&eacute; todas las letras habidas y por haber para evitar el rid&iacute;culo. Pero nada, mi Sony Xperia envi&oacute; en vez de un &lsquo;nos vemos pronto&rsquo; un complicado de asumir &lsquo;semen para ti pronto&rsquo;.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Preocupado por la reacci&oacute;n de la se&ntilde;orita, con la que no hab&iacute;a compartido m&aacute;s que un caf&eacute;, apagu&eacute; el tel&eacute;fono haci&eacute;ndome el loco cuando a los cinco minutos comprend&iacute; que aquello no ten&iacute;a m&aacute;s soluci&oacute;n que cambiar de n&uacute;mero de tel&eacute;fono, hacerme una operaci&oacute;n de cirug&iacute;a est&eacute;tica y adoptar otra identidad ya en Siberia, como muy cerca.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Y volv&iacute; a encender el m&oacute;vil verificando cada treinta segundos si ella hab&iacute;a respondido. Pens&eacute; en muchas posibilidades, pero curiosamente &lsquo;semen&rsquo; se escribe exactamente en igual en ingl&eacute;s y en espa&ntilde;ol. No hab&iacute;a m&aacute;s opci&oacute;n que esperar la deflagraci&oacute;n que se produjo de manera preocupante: &ldquo;You are so funny&rdquo;.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Lo de la mujer en Asia es, al menos, alarmante. Le mandas un mensaje a las once de la ma&ntilde;ana invit&aacute;ndola a semen y &eacute;sta en vez de llamar a sus abogados o interponer una denuncia por acoso sexual te contesta con un &lsquo;qu&eacute; divertido eres&rsquo;.</p> <p>&nbsp;</p> <p>No s&eacute; qu&eacute; har&eacute; cu&aacute;ndo la vea pero me temo que no querr&aacute; jugar al Lego. Si acaso follar a destajo. Lo de siempre. Y gracias a Sony por arruinar mi moral, ya de por s&iacute; disoluta.</p>]]></description><pubDate>Thu, 20 Jun 2013 22:14:00 +0000</pubDate></item><item><title>Coraz&#xF3;n</title><link>https://mochales.blogia.com/2013/061701-corazon.php</link><guid isPermaLink="true">https://mochales.blogia.com/2013/061701-corazon.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <p>Sale uno a darle a la tecla y se topa con momentos cruciales en su vida por el mero hecho de entrar en un bar y pedirse una botella de vino blanco. Por cierto, Basa, verdejo de Rueda, al que quise ayudar a superar la crisis si es que estos la padecen.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Te pides una botella de vino a las cuatro de la tarde y la gente se echa las manos a la cabeza, cuando deber&iacute;an ech&aacute;rselas al cuello cada vez que la inmensa mayor&iacute;a de clientes entran a un negocio de hosteler&iacute;a tras el almuerzo y se piden un triste caf&eacute; que ni ayuda a cuadrar las cuentas ni genera esa atmosfera de vicio que todo bar necesita. S&oacute;lo hay que cruzar la puerta de una discoteca o un puti-club para comprender que esa nebulosa que siempre reposa sobre las cabezas de los clientes no la genera un spray y mucho menos un efecto &oacute;ptico. Porque el vicio de esos antros levanta una n&iacute;tida borrasca que adem&aacute;s huele a extra&ntilde;o perfume barato, que por mucho que lo busques en las peores perfumer&iacute;as nunca lo encuentras.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Coraz&oacute;n, filipina que sab&iacute;a bien lo que se hac&iacute;a, me sirvi&oacute; el vino aportando como tapa unos suaves movimientos de cadera que ayudaron a mostrar parte de su decorado: una estrecha falda que adem&aacute;s era muy corta, y una sorprendente elecci&oacute;n a la hora de abrocharse los botones de la camisa: dej&oacute;, al menos, cuatro sueltos. Eran las cuatro de la tarde, repito, y aquello amenazaba borrasca.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Luego apareci&oacute; el que deb&iacute;a ser el jefe que como si hubiera sido un cura en plenos a&ntilde;os de franquismo hizo abrocharse a Coraz&oacute;n, s&oacute;lo con su presencia amenazante, todos los botones de su camisa hasta un cuello que comenz&oacute; a pon&eacute;rsele rojo. Y a la tercera copa entr&eacute; a matar.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Estoy montando un restaurante y busco gente as&iacute; como t&uacute;.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;A qu&eacute; te refieres?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Gente suelta, avispada, con buen dominio del ingl&eacute;s, abierta con los clientes&hellip;</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Podr&iacute;a ser la encargada?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-En la vida puedes llegar a ser lo que te propongas.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Y bien que se lo propuso. Porque a eso de las once, cuando su bar echaba el cierre, cedi&oacute; las llaves a no s&eacute; cu&aacute;l compa&ntilde;ero de trabajo y se ech&oacute; a lomos de mi taxi para a los cinco minutos mostrar una actitud tan cari&ntilde;osa que por un momento cre&iacute; padecer una enfermedad terminal: me cog&iacute;a la mano, me mesaba el cabello y me dec&iacute;a lo afortunada que era por haberme conocido. Luego termin&eacute; de disipar mis dudas. Exactamente cuando ped&iacute; una botella de ox&iacute;geno en el bar donde tras pedir dos gin-tonics sufr&iacute; el ataque de una boa constrictora. Y me refiero a su lengua, una especie de manguera en fase de inundaci&oacute;n que lleg&oacute; a acariciarme la campanilla, momento en el casi vomit&eacute;.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Uno, seg&uacute;n la presentaci&oacute;n del contrario, podr&iacute;a llegar a suspender el combate; que visto lo visto, llegu&eacute; a plantearme el salir corriendo, llegar a casa, conectarme a internet y masturbarme pl&aacute;cidamente con fotos de se&ntilde;oras en cuclillas: la &uacute;ltima moda del enfermo mental. Pero incluso tras haber superado el principio de ahogamiento, traslad&eacute; a Coraz&oacute;n a mi apartamento donde no la hice firmar un contrato de milagro: nada de cadenas, y menos cuerdas, a los consoladores les sacas las pilas, deja de beber.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Curiosamente Coraz&oacute;n comenz&oacute; a suavizarse cuando le correg&iacute; la informaci&oacute;n inicial: no estoy montando un restaurante sino que me planteo hacerlo. Y ah&iacute;, mis queridas feministas, la misma que me meti&oacute; una pit&oacute;n en la boca dej&oacute; de sollozar sobre mi pubis para retrotraerse en s&iacute; misma hasta convertirse en una absurda ladilla. Me pidi&oacute; fuego en escena hollywoodiense y se marc&oacute; uno de esos faroles que ayudan a la igualdad de sexos echando humo por la boca: &ldquo;Ma&ntilde;ana me levanto temprano, debo irme&rdquo;. Y bien que se march&oacute;. Tras repetir la escena inicial al dej&aacute;ndose abiertos cuatro botones de una camisa que, supongo, volver&iacute;a a ofertar de camino a su casa, me qued&eacute; tumbado en la cama pensando s&oacute;lo en una cosa: &iquest;Y si me dedicara a decirle a las mozas de buen ver que estoy montando un restaurante? &iquest;Y una cadena de ellos? &iquest;Y unos grandes almacenes? O por qu&eacute; no, &iquest;ser el director general de una farmac&eacute;utica? O de una cuadra, qu&eacute; m&aacute;s da, si lo que les importa a muchas &ndash;y a muchos- es el peso del bolsillo indiferentemente de que seas Rocco Siffredi o Torrebruno. Finalmente me masturb&eacute;. Pensando en no s&eacute; cu&aacute;l tonadillera con problemas judiciales. Cosas del bebercio y la imaginaci&oacute;n difusa. A la ma&ntilde;ana siguiente record&eacute; todo y me plante&eacute; asociarme a una agrupaci&oacute;n de hombres apaleados. Pero no la encontr&eacute;.</p>]]></description><pubDate>Mon, 17 Jun 2013 22:56:00 +0000</pubDate></item><item><title>La vecina (Flanismo)</title><link>https://mochales.blogia.com/2013/060901-la-vecina-flanismo-.php</link><guid isPermaLink="true">https://mochales.blogia.com/2013/060901-la-vecina-flanismo-.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <p>Una de las mayores exposiciones al riesgo que tiene un hombre es enfrentarse a una mujer que camina frente a &eacute;l vestida pero sin sujetador. Al menos a m&iacute; se me cruzan siete cables y comienzo a hincar mi mirada en unos flanes que bailan al son de mi depravaci&oacute;n. Mi vecina, que debe tener cincuenta y tantos a&ntilde;os, es una experta en estas lides aunque ni siquiera lo sabe. Y cada vez que me la cruzo va vestida para andar por casa aunque de vez en cuando se pasee por los aleda&ntilde;os de la misma abriendo una importante l&iacute;nea de fuego.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Normalmente me quedo mir&aacute;ndole los pechos y ella se acaba dando cuenta, por lo que se mete en su hogar y sale tap&aacute;ndose la zona llamativa con una especie de trapo. El mero hecho de tap&aacute;rselos acelera mi inter&eacute;s, ya que comprendo que ella sab&iacute;a lo que hac&iacute;a y donde yo miraba. Sus nietos, desnudos y por supuesto descalzos, la rodean exigi&eacute;ndole esa informaci&oacute;n que toda abuela acumula con el paso de las d&eacute;cadas; pero yo, perenne, mantengo mi mirada fija en ese trapo molesto que a veces tambi&eacute;n la clavo en sus ojos, sabihondos y ancianos.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Esta ma&ntilde;ana me levant&eacute; con la acidez por las nubes y una erecci&oacute;n mod&eacute;lica, recordando que la noche anterior estuve bebiendo hasta el l&iacute;mite de mi capacidad mientras entrelazaba mis manos con una perversa noruega que me dio calabazas en el momento m&aacute;s complejo. Enti&eacute;ndase complejo a las cinco de la ma&ntilde;ana, bebido hasta las cejas, y caliente como el motor de un reactor nuclear en plena ebullici&oacute;n. Que debe saberse que cualquier hombre, sin necesidad de tales accesorios, es capaz de no dejar de pensar en follar incluso cuando est&aacute; desayunando y leyendo un peri&oacute;dico que siempre, absolutamente siempre, genera un sumo inter&eacute;s en sus p&aacute;ginas de contactos.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Lo dicho, baj&eacute; a comprar agua y me la encontr&eacute; all&iacute;, despeinada pero sexual, con unos pezones que ya se adivinaban por debajo de un vestido de corte cl&aacute;sico para se&ntilde;oras muy maduras. Cualquiera no ver&iacute;a sexualidad ah&iacute; pero a m&iacute; ya me hab&iacute;a saltado un ojo. As&iacute; que tom&aacute;ndola por sorpresa de la mano, la introduje en su casa donde le levant&eacute; el camis&oacute;n para probar sus pezones, dulces y arrugados, con olor a ropero viejo. Y bien que no me exced&iacute; en mi apuesta, ya que ella me abraz&oacute; a la vez que solt&oacute; alguna carcajada.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Darte satisfacciones a la vez que se las otorgas a otros deber&iacute;a ser el pan nuestro de cada d&iacute;a que terminar&iacute;a por hacernos mucho m&aacute;s felices. Que si todo el planeta a la vez comenzara a comerse los pechos no estar&iacute;amos de tan mala uva. No la penetr&eacute; y ni siquiera me lo plante&eacute;. Pero aquel desayuno pezonero me retrotrajo a &eacute;pocas no tan lejanas en las que pernoctaba con meretrices ya abuelas en sus zulos convertidos en seudo hogares. Hablo de Shangh&aacute;i, donde ese tipo de puta alcanza tales cimas de humanidad que luego vuelves a la calle y te enfrentas a una realidad absolutamente cochambrosa.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Termin&eacute; de masturbarme pronto. S&oacute;lo cerrando los ojos y paladeando aquel sabor entra&ntilde;ablemente familiar, como si fuera el de tu t&iacute;a la del pueblo.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Estoy seguro, que tras haber abierto esa puerta, volver&eacute; a saciar mi vicio en otras ocasiones con unos pezones que su due&ntilde;a bien sab&iacute;a porque los sacaba a pasear sin sujeciones, las necesarias para sujetarme a m&iacute;, enfermo de ese tipo de im&aacute;genes que como apariciones celestiales me convierten en presa de la perdici&oacute;n; porque unos pechos que padecen de flanismo es mi fango favorito en el que retozarme por los siglos de los siglos.</p>]]></description><pubDate>Sun, 09 Jun 2013 13:25:00 +0000</pubDate></item><item><title>Martina, un trauma en el camino</title><link>https://mochales.blogia.com/2013/052901-martina-un-trauma-en-el-camino.php</link><guid isPermaLink="true">https://mochales.blogia.com/2013/052901-martina-un-trauma-en-el-camino.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <p>A Martina la conoc&iacute; en la fiesta de la Embajada italiana. De porte rotundo, cara amarillenta &ndash;debieron ser las cremas-, espalda al descubierto, y sin sujetador, accedi&oacute; a mi secci&oacute;n de ruegos y preguntas sin poner cara de p&oacute;ker la cual s&iacute; puso cuando la invit&eacute; a subir a casa.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-O sea, que vives justo aqu&iacute; arriba.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-S&iacute;, una puta casualidad.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-S&iacute; claro, por eso me trajiste a este bar, a sabiendas de la cercan&iacute;a de tu hogar.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Nada de eso. Lo que pasa es que coinciden a escasos metros mi bar favorito y mi casa. Casualidades sin importancia.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Subir&eacute;. Pero que sepas que no me encuentro c&oacute;moda.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;A qu&eacute; te refieres?</p> <p>&nbsp;</p> <p>Martina, de casi metro noventa por su exceso de tac&oacute;n, tom&oacute; asiento al borde de mi camastro sin ni siquiera detenerse en el sal&oacute;n.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Mira, estas historias ya me las s&eacute;. T&uacute; quieres follar y yo tambi&eacute;n. Eso s&iacute;, te advierto que no me encuentro c&oacute;moda.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;A qu&eacute; te refieres? &ndash;insist&iacute;.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Me pidi&oacute; ducharse. A solas. E intrigado entr&eacute; por sorpresa en un ba&ntilde;o que no aparentaba problema alguno salvo su impecable cuerpo bajo el chorro de agua de mi grifo. Y entonces explot&oacute;.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Mira Rodrigo, te lo voy a contar. Es un problema personal con el que cargo desde que me vino el primer periodo y que se ha acrecentado con el paso de los a&ntilde;os: sufro malos olores vaginales.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Y?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-M&aacute;s de veinte veces y al menos doce hombres de todo tipo han desistido de practicar sexo justo al inicio del mismo.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;En serio?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-S&iacute;. Y eso me ha creado un trauma que no me permite disfrutar del sexo como yo querr&iacute;a hacerlo. Para empezar, el sexo oral est&aacute; descartado. Casi siempre. Y la penetraci&oacute;n, seg&uacute;n el flujo que suelte o lo que sude, podr&iacute;a ser un problema si mi pareja de ese d&iacute;a no se corriera pronto. Vamos, que por aqu&iacute; abajo huele m&aacute;s de lo que te podr&iacute;as imaginar.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Pues yo no huelo nada.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Ven, ac&eacute;rcate.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Y as&iacute; descubr&iacute; que a Martina le ol&iacute;a el co&ntilde;o. Aunque lo que de verdad le pasaba es que le apestaba a escr&uacute;pulos. A exageraciones y miedos; y a no saber afrontar un problema que en s&iacute; no deja de ser un asunto menor.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Me lo est&aacute;s besando.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Pues claro.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Y no te molesta?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Lo que a m&iacute; me molesta es no poder comerlos.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Pero huele mal.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Mira, te voy a contar una cosa. Una vez estuve haciendo sexo oral con una pureza de mujer. Aquello no le ol&iacute;a a nada, y eso que hab&iacute;amos practicado sexo tres veces durante toda una noche. Pero a la ma&ntilde;ana siguiente, con mi boca como la suela de una alpargata, ya que hab&iacute;a estado bebiendo antes de hacerle el acto por litros, comenc&eacute; a comerle el co&ntilde;o, que segu&iacute;a siendo lo m&aacute;s parecido a un manantial, llegando al siguiente exabrupto: a la hora, y cuando mi mand&iacute;bula ya no pertenec&iacute;a a mi cara, descubr&iacute; un ligero olor en su exultante vagina. Al instante descubr&iacute; de d&oacute;nde proven&iacute;a: era mi aliento.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-&iquest;Y esto que tiene que ver con mi problema?</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Mira Martina, aquella princesa tuvo que soportar mi alientazo pastoso a alcohol; y te juro que morreaba a tornillo, deleit&aacute;ndose con cada contorno de mi lengua, amarillenta y estropajosa. Tu co&ntilde;o, y te lo prometo, emite un olor fuerte que no deja de ser inferior al placer que me arrastra a com&eacute;rtelo. Y adem&aacute;s: si una mujer tiene un problema como el que t&uacute; tienes, todo hombre deber&iacute;a tener la obligaci&oacute;n de intentar subsanarlo, siendo obligatoria la solidaridad, en estos tiempos que corren de individualismo.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Agradezco tus palabras.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Deber&iacute;as agradecer el sexo oral que te estoy haciendo; que hablando ya llev&aacute;bamos rato. Y por cierto, si no te callas dejar&eacute; pasar esta grandiosa oportunidad de sentirme realizado y hacerte sentir dichosa.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Y all&iacute; que me obcequ&eacute;. Que por culpa de haberle contado la historia anterior no quise que otro trauma brotara en su cabeza, y&eacute;ndome de reloj a los setenta minutos de leng&uuml;etazos, cuando esta vez s&iacute; &ndash;y nunca se lo dije- mi aliento sab&iacute;a a su hedor y su co&ntilde;o a tabaco. A Camel, el que fumo a destajo.</p> <p>&nbsp;</p> <p>A la ma&ntilde;ana siguiente una sonrisa se hab&iacute;a plantado frente a mi cara con la misma molestia que ejercen los rayos de sol cuando olvido echar las cortinas. Era Martina, una nueva mujer que se me sent&oacute; en pleno pubis y me pidi&oacute; guerra.</p> <p>&nbsp;</p> <p>-Ya es hora de que me penetres.</p> <p>&nbsp;</p> <p>A los quince minutos volvimos a dormir. Pero antes de caer de pleno en otro sue&ntilde;o inmisericorde, me acerqu&eacute; disimuladamente a su pubis que desprend&iacute;a un fastuoso hedor. Pero me alegr&eacute; de no haber sido como los dem&aacute;s; como aquellos titubeantes hombres que antes de poseer a semejante mujer desistieron en su intento porque aquello no les gustaba del todo. Ya pasar&aacute;n hambre, ya, los muy cabrones.&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Wed, 29 May 2013 20:15:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
